La productividad laboral de la economía mexicana avanzó 1.7 por ciento a tasa anual durante el segundo trimestre de 2026, de acuerdo con los nuevos indicadores publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), con lo que el país hiló tres trimestres consecutivos con crecimiento anual en este indicador.
El resultado refleja un mejor desempeño de la economía entre abril y junio, particularmente en las actividades primarias y terciarias, mientras que las actividades secundarias todavía enfrentaron presiones que limitaron su productividad. A tasa trimestral, el Índice Global de Productividad Laboral de la Economía (IGPLE), con base en horas trabajadas, aumentó 0.9 por ciento, después de haberse mantenido prácticamente sin cambios durante el primer trimestre.
El comportamiento confirma una recuperación del indicador luego de la variación marginal registrada entre enero y marzo y coloca a la productividad laboral como uno de los referentes para evaluar la capacidad de la economía mexicana para generar mayor producción a partir del trabajo realizado.
Actividades primarias encabezan el avance
Por grupos de actividad económica, el desempeño fue desigual, pero con resultados favorables en dos de los tres grandes sectores.
Las actividades primarias, relacionadas principalmente con agricultura, ganadería y pesca, registraron el mayor avance: su productividad laboral aumentó 1.1 por ciento frente al primer trimestre de 2026 y 7 por ciento a tasa anual.
El resultado anual de este sector representa uno de los principales motores del crecimiento de la productividad observado durante el segundo trimestre. El comportamiento de las actividades del campo y otros sectores primarios adquiere especial relevancia debido a su peso en distintas cadenas productivas y en el abastecimiento de bienes para el mercado nacional.
En las actividades terciarias, que incluyen comercio y servicios, la productividad laboral también avanzó. El crecimiento fue de 0.9 por ciento trimestral y 2 por ciento anual, lo que confirma una contribución positiva de este amplio segmento de la economía.
El sector terciario tiene un peso fundamental en la actividad económica nacional debido a la diversidad de ramas que comprende, desde comercio y transporte hasta distintos servicios privados y actividades vinculadas con el consumo.
Industria mantiene el reto de elevar productividad
En contraste, las actividades secundarias, que comprenden industrias manufactureras, construcción, minería y generación y distribución de energía, agua y gas, registraron un avance de 0.5 por ciento respecto al trimestre previo, pero todavía mostraron una variación anual negativa de 0.1 por ciento.
El dato coloca a la industria como uno de los principales desafíos para consolidar una mejora generalizada de la productividad laboral.
La diferencia entre el resultado trimestral y anual también permite observar que la recuperación no es homogénea. Mientras algunos sectores ya presentan avances importantes respecto de un año atrás, la industria aún enfrenta el reto de transformar su recuperación de corto plazo en un crecimiento sostenido de la productividad.
Este comportamiento resulta relevante en un contexto en el que México busca fortalecer sus capacidades productivas, atraer inversiones y consolidar cadenas de suministro vinculadas con el mercado nacional y Norteamérica.
Comercio y construcción muestran avances
Los indicadores específicos por sector también reportaron resultados positivos durante el segundo trimestre de 2026.
Con base en el personal ocupado, el Índice de Productividad Laboral (IPL) en las empresas de comercio al por mayor aumentó 5.2 por ciento a tasa trimestral, mientras que en las empresas constructoras avanzó 2.4 por ciento.
El comercio al por menor registró un incremento de 0.5 por ciento, mientras que los servicios privados no financieros tuvieron un crecimiento de 0.4 por ciento.
Estos datos muestran que la mejora de la productividad no se concentró únicamente en las actividades primarias, sino que también alcanzó ramas relacionadas directamente con el intercambio de mercancías, la construcción y los servicios.
En el caso de las empresas constructoras, el incremento de productividad adquiere relevancia debido a la importancia de este sector para la infraestructura y la actividad económica. Un mejor desempeño del trabajo puede contribuir a una utilización más eficiente de recursos, materiales y tiempos de ejecución.
Bajan costos laborales en comercio mayorista y construcción
El reporte del INEGI también permite observar la evolución de los costos unitarios de la mano de obra, otro indicador relevante para conocer las condiciones de productividad y competitividad de las empresas.
Durante el segundo trimestre de 2026, el costo unitario de la mano de obra en el comercio al por mayor disminuyó 4 por ciento a tasa trimestral, mientras que en las empresas constructoras cayó 2.6 por ciento.
En contraste, los establecimientos manufactureros y las empresas de servicios privados no financieros registraron incrementos trimestrales de 0.4 por ciento, respectivamente. En el comercio al por menor, el costo unitario de la mano de obra aumentó 0.9 por ciento.
Al comparar con el mismo periodo del año anterior, el costo laboral unitario presentó una reducción de 10.4 por ciento en el comercio al por mayor y de 4.1 por ciento en las empresas constructoras.
Sin embargo, el indicador aumentó 3.7 por ciento anual en el comercio al por menor y 2.1 por ciento en los servicios privados no financieros.
La combinación entre productividad y costos laborales resulta fundamental para evaluar la eficiencia con la que las empresas utilizan el factor trabajo y la capacidad de distintos sectores para mantener o mejorar su competitividad.
Productividad avanza en un contexto de mayor actividad económica
Los resultados del segundo trimestre se conocen después de que el INEGI reportara que el Producto Interno Bruto (PIB) de México creció 1.4 por ciento respecto al trimestre previo y 1.9 por ciento a tasa anual durante el periodo abril-junio de 2026.
Este comportamiento ayuda a contextualizar el avance de la productividad laboral: la economía no sólo registró una expansión de la producción, sino que el producto generado en relación con las horas trabajadas también mostró una recuperación.
La productividad laboral no significa simplemente trabajar más horas. El indicador busca medir qué tan eficientemente participa el factor trabajo en el proceso productivo. El IGPLE se construye a partir de la relación entre el PIB a precios constantes y el factor trabajo, utilizando información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).
Por ello, un aumento de la productividad puede asociarse con una mayor capacidad para generar producción utilizando de manera más eficiente el trabajo disponible.
Un indicador clave para el crecimiento de México
El avance anual de 1.7 por ciento en la productividad laboral durante el segundo trimestre de 2026 representa una señal positiva para la economía mexicana, particularmente porque ocurre después del crecimiento marginal de 0.1 por ciento registrado en el primer trimestre.
Además, el resultado permite hablar de tres trimestres consecutivos con variaciones anuales positivas, una trayectoria que será importante observar durante la segunda mitad del año.
El desafío ahora será convertir esta mejora en una tendencia sostenida y más equilibrada entre sectores. El crecimiento de las actividades primarias y terciarias aporta dinamismo, pero la recuperación de la industria será determinante para fortalecer la capacidad productiva del país.
En un escenario de transformación económica, inversión y fortalecimiento del mercado interno, elevar la productividad laboral significa también generar mejores condiciones para que el crecimiento económico pueda sostenerse con una utilización más eficiente de los recursos y del trabajo.
Los datos del INEGI muestran, en suma, una economía que recuperó terreno en productividad durante el segundo trimestre de 2026, con avances importantes en el campo, los servicios, el comercio y la construcción, aunque con tareas pendientes en el sector industrial.
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El reto no es únicamente producir más, sino hacerlo de manera más eficiente y con una base productiva capaz de sostener el crecimiento económico de México en los próximos años.
Fuente: INEGI, Índice de Productividad Laboral y Costo Unitario de la Mano de Obra, segundo trimestre de 2026.




