La historia política en México ha demostrado que la derecha es enemiga de la juventud. Pero no por accidente, sino porque realmente cree que las y los jóvenes –debido a su espíritu rebelde– son un peligro para sus ideas conservadoras. Además, está a la vista de todos que los neoliberales defienden a ultranza un modelo autoritario, vertical, excluyente, racista y profundamente clasista.
Esta visión de la derecha es incompatible con la democracia. Pluralidad, justicia, inclusión y participación son palabras que no existen en su vocabulario. Los gobiernos del PRI y el PAN son ejemplos de ello y que se han caracterizado por reprimir al pueblo, a los indígenas, a las mujeres, a los jóvenes.
Jamás se nos olvidará la matanza del 2 de octubre de 1968; el “Halconazo” de 1971; los actos violentos en Atenco, Acteal y Nochixtlán; la represión al movimiento “Yo Soy 132”; la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa; la criminalización de la juventud. Estas no son anécdotas; son crímenes de Estado, que han gozado de impunidad.
La historia también nos ha enseñado que la derecha siempre tiende a infiltrarse en los movimientos sociales, porque jamás le han pertenecido ni le pertenecerán. Por eso, debemos centrar la discusión sobre los actos violentos del “bloque negro” en la llamada marcha de la Generación Z, que se realizó el sábado 15 de noviembre en el Zócalo de la Ciudad de México. Y es que la oposición, apoyada por medios de comunicación que son sus cómplices, sigue intentando imponer una narrativa falsa de represión a los jóvenes por parte de los gobiernos de la Cuarta Transformación.
Para ponerle un alto a esta pretensión, un par de días después, las y los diputados de Morena en el Congreso capitalino aprobamos un Punto de Acuerdo que presentó el diputado Paulo Emilio García, mi compañero de bancada, para instalar una comisión que revise y analice a fondo lo sucedido aquella tarde.
Una marcha con poca gente, con una convocatoria disfrazada, que termina con más de 100 policías lesionados, no es una protesta legítima, es violencia organizada. El financiamiento del PRIAN a los grupos de choque es una acción deliberada para sembrar zozobra entre la población y desestabilizar al gobierno. Pero no lo van a lograr: nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum cuenta con más del 70 por ciento de aprobación de las y los mexicanos.
Fuerte y claro le exigimos a la oposición –en particular a la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, y al alcalde de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe– que dejen de financiar operadores
violentos; dejen de utilizar las protestas con fines golpistas. Saquen las manos ya. De lo contrario, no nos detendremos hasta llevarlos a juicio político. No por venganza, sino por responsabilidad
constitucional.
No permitiremos que un grupo de oligarcas atente contra los gobiernos del pueblo, pero sobre todo contra las y los jóvenes. Sabemos que nos les importan; que sólo los ven como carne de cañón. Para nosotros –los que venimos de los verdaderos movimientos sociales, de abajo– la juventud no es el futuro, sino el presente. Un presente en el que la izquierda les brinda alternativas reales; en el que se combaten las desigualdades y la violencia; en el que se respetan sus derechos humanos y su libertad de expresión.
A las y los jóvenes hay que acompañarlos con acciones efectivas. Así lo hacen los gobiernos Federal y de la Ciudad de México con “Mi Beca para Empezar”; la “Beca Leona Vicario”; la “Beca a
Universitarias y Universitarios para Transporte y Más”; los programas “Vivienda Social en Renta para Jóvenes”, “Jóvenes Escribiendo el Futuro” y “Jóvenes que Unen al Barrio”, así como la creación de nuevas sedes de la Universidad Rosario Castellanos en varios estados de la República.
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Hoy en la Ciudad de México no se dispara ni una sola bala de goma. Mientras que esta izquierda gobierne esta metrópoli y este país, los derechos de todas y todos serán salvaguardados. Jamás
reprimiremos a un joven por exigir sus derechos; no permitiremos que se criminalice la esperanza. Seguiremos trabajando por la justicia social, por la paz y por una juventud que sueña, estudia,
trabaja, lucha y transforma.




