Las remesas enviadas por migrantes mexicanos siguen siendo un pilar de estabilidad económica para millones de familias en el país. Aun con un entorno internacional adverso, en octubre de 2025 México recibió 5,635 millones de dólares (mdd), informó el Banco de México (Banxico), una cifra que marca una recuperación importante respecto a los meses de agosto y septiembre, cuando los envíos habían mostrado fuerte caída.
Aunque esa cantidad implica una caída anual de 1.7 %, analistas coinciden en que ese descenso es moderado al ponerlo en contexto con la peor caída registrada en junio, cuando las remesas se desplomaron 5.2 % luego de operativos migratorios masivos en ciudades como Los Ángeles. El hecho de que la cifra de octubre represente el monto mensual más alto registrado en los últimos meses ofrece un alivio momentáneo para las economías familiares que dependen de ese ingreso.
Por qué se mantiene el flujo: esfuerzo de migrantes y solidaridad familiar
Detrás de la aparente estabilidad hay una combinación de factores que subrayan la resiliencia de las familias migrantes. El número de operaciones de envío creció de 13.1 a 13.9 millones entre septiembre y octubre, y el monto promedio por remesa aumentó a 403 dólares —una señal clara de que, aunque hay menos envíos totales, cada transferencia mantiene o incrementa su valor.
Este esfuerzo evidencia la solidaridad de millones de connacionales que, a pesar de las dificultades laborales y políticas migratorias en Estados Unidos, continúan aportando al sustento de sus hogares en México. Gracias a ese empuje, muchas familias pueden cubrir necesidades básicas: alimentación, salud, educación, vivienda o inversión en pequeños negocios. En un escenario donde el crecimiento económico nacional es limitado —y donde el gobierno de la 4T impulsa políticas de bienestar— las remesas se mantienen como pilar clave para garantizar dignidad, estabilidad y esperanza.
La realidad detrás del acumulado 2025: cuesta, pero no se detiene
De enero a octubre de 2025, las remesas alcanzaron un acumulado de 51,344 mdd, una baja de 5.1 % respecto al mismo periodo de 2024, cuando sumaron 54,090 mdd. Pese a ese descenso, muchos hogares han logrado resistir gracias al respaldo estatal de programas sociales, esquemas de bienestar y políticas públicas orientadas por la 4T, lo que demuestra que la solidaridad no sólo proviene del extranjero, sino también de un gobierno comprometido con la justicia social.
Es importante destacar que, aun cuando el total acumulado cayó, los envíos siguen manteniendo su peso simbólico y práctico: para muchas comunidades rurales o zonas con mayor marginación, esas remesas representan la diferencia entre la subsistencia y la subsistencia digna. En ese sentido, la inyección de dólares permanece —aunque controlada— y ayuda a amortiguar las crisis de empleo, inflación y precariedad económica que se viven en diversas regiones del país.
Retos estructurales: vulnerabilidad ante decisiones externas
El panorama sigue siendo vulnerable. Las políticas migratorias agresivas en Estados Unidos, la recesión económica global y la presión inflacionaria amenazan la capacidad de las y los mexicanos en el exterior de enviar recursos. Esa dependencia del exterior evidencia la urgencia de fortalecer la economía interna, crear empleos dignos, impulsar la productividad nacional y consolidar proyectos de desarrollo que reduzcan la necesidad de migrar.
En ese contexto, la 4T tiene ante sí un reto doble: acompañar a quienes migran, garantizando su bienestar, y al mismo tiempo fortalecer las oportunidades en México para que la migración no sea una necesidad sino una opción. Políticas de educación, incentivos al empleo, seguridad social y desarrollo regional deben reforzarse para disminuir la dependencia del dólar enviado desde el extranjero.
Qué significa para México y su futuro
Las remesas de octubre, aunque con ligera baja anual, muestran que las familias mexicanas siguen resistiendo con dignidad. Ese flujo —fruto del esfuerzo de quienes migraron— debe empalmar con un gobierno que no abandone a la gente que depende de esos recursos. Hoy más que nunca, la solidaridad debe combinarse con políticas reales, desarrollo visible y justicia social.
Para la 4T, este escenario es un llamado a seguir impulsando programas públicos de bienestar, empleo digno, inclusión y oportunidades. Porque México merece un proyecto nacional donde no se dependa del extranjero para salir adelante. Pero mientras ese día llega, las remesas siguen siendo una tabla de salvación para millones, y la esperanza de miles de familias mexicanas sigue viva.




