A cien días de asumir la conducción de la Embajada de México en Estados Unidos, Roberto Lazzeri Montaño colocó la protección de los connacionales detenidos en territorio estadounidense como uno de los asuntos centrales de su gestión.
En un balance difundido este 1 de octubre, el diplomático relató que durante sus primeros meses en Washington visitó centros de detención migratoria en Texas y Virginia, donde tuvo contacto directo con personas mexicanas privadas de su libertad. Para Lazzeri, conocer las condiciones de los connacionales y escuchar sus historias constituye una parte fundamental de la labor diplomática.
El embajador visitó Prairieland y Montgomery, en Texas, así como Caroline Detention Facility, en Virginia, y señaló que esos recorridos le permitieron conocer de primera mano las experiencias de mujeres y hombres mexicanos que permanecen bajo custodia migratoria.
Lazzeri describió la separación familiar y la interrupción de proyectos de vida como una de las experiencias más difíciles encontradas durante sus primeros cien días. La expresión corresponde a su valoración personal sobre la situación de los mexicanos detenidos y forma parte del balance que difundió públicamente.
Protección consular, una prioridad para la Embajada
La visita a centros de detención forma parte de una tarea consular que México mantiene frente a los procesos migratorios en Estados Unidos.
La Embajada de México en Washington informó que Lazzeri asumió oficialmente la conducción de la representación diplomática el 24 de junio de 2026, después de presentar las copias de estilo de sus cartas credenciales ante el Departamento de Estado. Su nombramiento fue realizado por la presidenta Claudia Sheinbaum y ratificado por el Senado el 10 de junio.
Desde entonces, el diplomático ha mantenido contactos con autoridades estadounidenses relacionadas con migración. En su balance señaló reuniones con funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Dallas, Houston y Atlanta.
De acuerdo con Lazzeri, estas conversaciones tuvieron como propósito fortalecer la protección consular y promover condiciones de trato digno para los mexicanos que se encuentran bajo custodia de autoridades migratorias.
La tarea adquiere relevancia en un contexto en el que la política migratoria estadounidense tiene consecuencias directas para miles de familias mexicanas. Para la red consular, la atención no termina en la frontera: también implica acompañar a quienes enfrentan procesos de detención, deportación o retorno.
Una relación bilateral que requiere trabajo permanente
En su balance, Lazzeri también planteó que la relación entre México y Estados Unidos no puede entenderse como un asunto concluido, sino como una relación que requiere diálogo constante debido a sus dimensiones económicas, sociales, históricas y humanas.
Durante sus primeros cien días, el embajador reportó encuentros con la Casa Blanca, 15 agencias federales estadounidenses, 21 legisladores y 24 centros de pensamiento, además de visitas a cinco estados.
También señaló que su representación trabajó en asuntos relacionados con seguridad, migración y prosperidad compartida, además de acciones para impulsar inversión dentro del marco del Plan México.
Estos datos forman parte del balance presentado por el propio embajador y permiten observar la amplitud de una agenda que va más allá del componente migratorio. La relación bilateral involucra comercio, inversión, seguridad, movilidad humana y cooperación institucional.
México y Estados Unidos mantienen además una relación económica de enorme dimensión. Por ello, la diplomacia mexicana enfrenta simultáneamente la necesidad de defender los intereses de sus ciudadanos y mantener canales de diálogo con las autoridades del país vecino.
“México te Abraza”, la otra cara de la política migratoria
El trabajo consular en Estados Unidos tiene una contraparte en territorio mexicano: la atención a quienes regresan al país.
En este punto aparece la estrategia nacional México te Abraza, implementada por el Gobierno de México para recibir y acompañar a connacionales repatriados.
La estrategia opera mediante la participación de 34 dependencias federales y contempla servicios de alimentación, alojamiento, atención médica y psicológica de primer contacto, traslado a las comunidades de origen, vinculación laboral y acceso a programas de bienestar, entre otras acciones.
De acuerdo con información presentada por el Gobierno de México en agosto de 2026, entre el 20 de enero de 2025 y el 13 de agosto de 2026 habían sido repatriados 271 mil 193 mexicanos y mexicanas. En ese mismo periodo, la estrategia había proporcionado más de 1 millón 567 mil servicios.
El despliegue contempla centros y puntos de atención en distintas entidades, además de mecanismos para facilitar el traslado de las personas repatriadas hacia sus comunidades.
La estrategia representa así una segunda etapa de atención: mientras la red consular opera en Estados Unidos para brindar asistencia a los mexicanos que enfrentan procesos migratorios, las instituciones mexicanas reciben y acompañan a quienes regresan.
Del acompañamiento en EU al regreso a México
Para Lazzeri, la protección de los connacionales constituye una tarea que comienza desde el momento en que una persona mexicana enfrenta un procedimiento migratorio.
Las visitas a centros de detención adquieren importancia en ese esquema porque permiten a representantes consulares conocer directamente las circunstancias de los mexicanos detenidos y mantener contacto con quienes requieren asistencia.
La política consular mexicana contempla precisamente la atención a connacionales en situación de vulnerabilidad. En diciembre de 2025, el Gobierno de México informó que los recursos de un sorteo denominado “México con M de Migrante” serían destinados, entre otros fines, al fortalecimiento de la representación legal en consulados y al programa de visitas a centros de detención.
Esto coloca la protección consular dentro de una estrategia más amplia que busca mantener presencia institucional ante los procesos migratorios estadounidenses.
Al mismo tiempo, México ha construido mecanismos para atender a quienes regresan. En agosto, la Secretaría de Gobernación informó que México te Abraza tenía presencia en 14 estados y que sus dependencias operaban de manera permanente para proporcionar atención, alojamiento, traslado, acceso a programas sociales, salud y vinculación laboral y educativa.
El desafío de una relación con fuerte dimensión humana
La agenda migratoria representa uno de los puntos más sensibles de la relación bilateral.
Millones de mexicanos viven y trabajan en Estados Unidos, mientras que miles más mantienen vínculos familiares y económicos con ambos países. Las decisiones migratorias adoptadas por autoridades estadounidenses pueden repercutir directamente en hogares de ambos lados de la frontera.
Por ello, el trabajo diplomático no se limita a las reuniones políticas de alto nivel. También incluye una dimensión consular cotidiana: visitar centros de detención, atender solicitudes de asistencia, mantener comunicación con autoridades migratorias y acompañar a las personas durante sus procesos.
El balance de Lazzeri coloca esa dimensión humana en primer plano.
A cien días de asumir el cargo, el embajador reportó una agenda que combinó contactos con autoridades federales estadounidenses, legisladores, centros de pensamiento y gobiernos estatales, junto con recorridos a instalaciones donde permanecen mexicanos detenidos.
La protección de los connacionales aparece así vinculada con el resto de la relación bilateral. Seguridad, migración, inversión y cooperación forman parte de una misma agenda en la que el componente humano tiene un peso particular.
Mientras tanto, del lado mexicano, México te Abraza busca que el retorno no termine en la llegada al territorio nacional, sino que continúe con servicios y acompañamiento para la reintegración.
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En este contexto, el balance de los primeros cien días de Roberto Lazzeri coloca una prioridad concreta sobre la mesa: mantener presencia y asistencia para los mexicanos que enfrentan procesos migratorios en Estados Unidos y fortalecer los mecanismos institucionales para quienes regresan a México.
La relación entre ambos países seguirá atravesada por estos asuntos. Para la Embajada mexicana, el reto consiste en mantener abiertos los canales de diálogo con las autoridades estadounidenses y, al mismo tiempo, sostener una red consular capaz de atender a los connacionales en situaciones que pueden modificar de manera profunda su vida familiar y laboral.




