La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, emitió una aclaración oficial sobre la presencia de una aeronave militar estadounidense Lockheed Martin C-130J Hércules en el Aeropuerto Internacional de Toluca, asegurando que el incidente no implicó violación a la soberanía nacional ni requería autorización del Senado de la República porque no ingresaron tropas de Estados Unidos al país.
Durante la conferencia matutina del Gobierno de México, Sheinbaum explicó que la aeronave, que corresponde a un modelo de transporte militar de Estados Unidos, arribó a territorio nacional como parte de un acuerdo bilateral y para realizar actividades de capacitación y logística, sin que ello implicara la presencia operativa de personal militar extranjero en suelo mexicano.
Vuelo autorizado desde octubre de 2025.
De acuerdo con la presidenta, la operación que involucró el avión Hércules C-130J fue autorizada desde octubre de 2025 por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y se enclava en protocolos de colaboración que existen entre México y Estados Unidos para entrenamiento y logística de personal. Por esa misma razón, aseguró Sheinbaum, no era necesaria una consulta ni autorización del Senado para el ingreso de esta aeronave, pues no se trató de una fuerza militar estadounidense desplegada en territorio mexicano.
Sheinbaum enfatizó que este tipo de operaciones “no son excepcionales”, ya que aeronaves de transporte similares han ingresado al país en otras ocasiones bajo acuerdos bilaterales para llevar a cabo actividades específicas, como capacitación de elementos de seguridad mexicanos o tareas logísticas acordadas previamente.
Capacitación y logística, no tropas extranjeras.
La mandataria detalló que la aeronave militar no viajó con tropas estadounidenses con fines de operación militar, información que había generado confusión en redes sociales y cobertura mediática. Por el contrario, personal de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) abordó el avión con destino a Estados Unidos para participar en actividades de capacitación especializada que forman parte del entendimiento entre las instituciones de seguridad de ambos países.
Este tipo de vuelos de este modelo de avión militar —que cuenta con amplia capacidad de transporte y se utiliza a menudo para misiones que van desde apoyo logístico hasta evacuaciones y movilidad de personal— se realizan con base en acuerdos de cooperación vigentes, según detalló Sheinbaum durante la conferencia.
Por qué no se requirió autorización del Senado.
En el sistema mexicano, la entrada de fuerzas armadas extranjeras al territorio nacional sí exige la aprobación del Senado de la República, tal como lo establece la Constitución y la legislación sobre soberanía y seguridad nacional. Sin embargo, en este caso, la presidenta explicó que no hubo tropas estadounidenses desplegadas en México, y que el vuelo autorizado únicamente permitió que elementos mexicanos utilizaran la aeronave para su traslado hacia actividades de adiestramiento fuera del país.
Sheinbaum subrayó que, ante la falta de tropas extranjeras en el avión y dado que la operación ya estaba autorizada por la SEDENA en tiempo y forma, no existió la obligación de someter el permiso ante el Senado de la República. En ese sentido, la aclaración busca despejar dudas sobre la legalidad y el marco institucional que rige este tipo de colaboraciones entre México y otros países aliados.
Generación de dudas por aterrizaje en Toluca.
Lo que generó mayor atención mediática fue el hecho de que la aeronave aterrizara en el Aeropuerto Internacional de Toluca, en lugar de hacerlo en una base aérea militar, como suele ocurrir en este tipo de operaciones. Sheinbaum explicó que esa decisión respondió a razones operativas específicas que fueron coordinadas entre las autoridades implicadas y no implican ningún tipo de excepción en la política de soberanía aérea o territorial.
Autoridades del Gabinete de Seguridad también habían informado previamente que la presencia del avión Hércules obedeció a un vuelo autorizado por las autoridades mexicanas bajo acuerdos de colaboración bilateral, reiterando que no hubo ninguna irregularidad ni riesgo para la soberanía nacional.
Relaciones de cooperación en capacitación.
Este tipo de cooperación en materia de capacitación y entrenamiento entre fuerzas mexicanas y sus contrapartes en Estados Unidos forma parte de programas multilaterales de seguridad y busca fortalecer las capacidades operativas de las instituciones de seguridad mexicanas. Estos acuerdos, dijo Sheinbaum, se realizan dentro del marco de respeto a la soberanía nacional y con reglas claras sobre la participación de personal extranjero, evitando cualquier malentendido sobre presencia militar extranjera.
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La aclaración de la presidenta responde a versiones que circularon en redes sociales y medios sobre una supuesta falta de autorización por parte del Senado. La jefa del Ejecutivo federal insistió en que no hubo violación de soberanía ni presencia de tropas extranjeras en el país y que la operación fue completamente transparente dentro de los acuerdos legales vigentes.




