Ciudad de México.– Con un llamado a preservar la libertad, la independencia y la soberanía nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó la noche del 15 de septiembre la ceremonia del Grito de Independencia desde el balcón central de Palacio Nacional, ante un Zócalo abarrotado por miles de personas que acudieron a conmemorar el 216 aniversario del inicio de la Independencia de México.
En su segundo Grito como presidenta de México, Sheinbaum modificó parte de la tradicional arenga presidencial para incorporar nuevos referentes de la historia nacional y colocar nuevamente a las mujeres como protagonistas de la lucha independentista.
La ceremonia estuvo marcada por un mensaje particularmente centrado en la soberanía nacional. Frente a la multitud reunida en la Plaza de la Constitución, la mandataria lanzó 21 arengas y cerró con una expresión que sintetizó el contenido de la ceremonia: “¡Viva México libre, independiente y soberano!”.
El acto recordó el levantamiento iniciado en 1810 y la lucha que culminó con la consumación de la Independencia en 1821. De acuerdo con información difundida durante la jornada, más de 300 mil personas acudieron al Zócalo para participar en la celebración patria.
Sheinbaum amplía la memoria histórica del Grito
Una de las particularidades del segundo Grito encabezado por Claudia Sheinbaum fue la incorporación de nombres que no habían formado parte de su primera arenga presidencial.
La presidenta había adelantado días antes que habría una modificación en los nombres pronunciados desde Palacio Nacional y que incluiría a nuevos héroes y heroínas que tradicionalmente no aparecen en los Gritos presidenciales.
La decisión se concretó la noche del martes con la incorporación de figuras como Guadalupe Victoria y Antonia Nava, además de la reivindicación de distintas mujeres que participaron en la lucha independentista.
Antonia Nava, conocida como “La Generala”, fue una de las nuevas referencias incorporadas a la ceremonia. Su inclusión formó parte de una revisión más amplia de los personajes históricos reconocidos durante la arenga presidencial.
La lista pronunciada por Sheinbaum incluyó a Miguel Hidalgo y Costilla, Josefa Ortiz Téllez-Girón, José María Morelos y Pavón, Leona Vicario, Vicente Guerrero, Gertrudis Bocanegra, Guadalupe Victoria y Antonia Nava, además de un reconocimiento general a las heroínas y héroes que hicieron posible la Independencia.
El reconocimiento a las mujeres no fue un elemento aislado. La ceremonia recuperó el papel de quienes participaron en el movimiento insurgente y que durante décadas quedaron fuera de las narrativas tradicionales de la historia nacional.
“México libre, independiente y soberano”
La soberanía fue uno de los conceptos centrales de la ceremonia.
El llamado de Sheinbaum ocurrió además pocos días después de que, durante su Segundo Informe de Gobierno, la presidenta colocara la defensa de la soberanía como uno de los principios de su administración.
El 1 de septiembre, Sheinbaum afirmó que México busca mantener relaciones de cooperación, diálogo y entendimiento con otras naciones, pero sin sometimiento ni renuncia a sus principios. En ese contexto, sostuvo que la soberanía nacional no es materia de negociación.
El mensaje pronunciado desde Palacio Nacional retomó ese mismo concepto en el marco de la principal ceremonia cívica del calendario mexicano.
La frase “¡Viva México libre, independiente y soberano!” cerró una arenga en la que la mandataria puso el acento en la capacidad del país para determinar su propio rumbo.
La ceremonia, por su propia naturaleza, tuvo un carácter cívico y conmemorativo; sin embargo, la selección de los nombres y conceptos utilizados permitió identificar los temas que la presidenta quiso colocar en el centro de su segundo Grito.
Las mujeres toman un lugar central en la arenga
El reconocimiento a las mujeres constituyó otro de los elementos distintivos de la ceremonia.
Desde su llegada a la Presidencia, Sheinbaum ha incorporado en sus discursos referencias al papel histórico de las mujeres y a la necesidad de recuperar su participación en la construcción del país.
En el Grito de 2025, su primera ceremonia como presidenta, ya había incluido a figuras como Josefa Ortiz Téllez-Girón, Leona Vicario y Gertrudis Bocanegra, además de una referencia a las mujeres indígenas y a las personas migrantes. La versión estenográfica de Presidencia documentó aquella arenga.
Un año después, la presidenta amplió el reconocimiento histórico con Guadalupe Victoria y Antonia Nava, al tiempo que mantuvo a varias de las figuras femeninas que habían aparecido en su primer Grito.
Con ello, la ceremonia de 2026 volvió a presentar la Independencia como un proceso en el que participaron hombres y mujeres, y no únicamente los personajes tradicionalmente asociados con la gesta insurgente.
Un Zócalo lleno para celebrar la Independencia
La ceremonia presidencial estuvo precedida por una jornada de actividades culturales y musicales en el corazón de la Ciudad de México.
Los medios públicos federales y estatales realizaron una transmisión especial desde las 20:00 horas, con la participación de distintos artistas y agrupaciones. Posteriormente, la señal se enlazó con la ceremonia del Grito encabezada por Sheinbaum desde Palacio Nacional.
Entre los artistas programados para la celebración estuvo Intocable, agrupación que también fue anunciada previamente por la propia presidenta durante su conferencia matutina del 11 de septiembre.
La concentración multitudinaria convirtió nuevamente al Zócalo en el escenario principal de las celebraciones por la Independencia, con familias y visitantes reunidos para acompañar la ceremonia.
El momento central llegó cuando Sheinbaum apareció en el balcón presidencial, recibió la Bandera Nacional y realizó la arenga correspondiente al aniversario de la Independencia.
La soberanía como mensaje político y cívico
El segundo Grito de Claudia Sheinbaum estuvo marcado, por tanto, por dos líneas principales: la recuperación de figuras históricas, particularmente mujeres, y la reivindicación de México como una nación libre y soberana.
La ceremonia también permitió enlazar la conmemoración histórica con uno de los principios que la presidenta ha colocado de manera recurrente en sus intervenciones públicas: la defensa de la capacidad del Estado mexicano para tomar decisiones sin subordinación.
En su discurso del 1 de septiembre, Sheinbaum había planteado que México puede mantener cooperación y diálogo con las demás naciones sin renunciar a sus principios.
Desde el balcón de Palacio Nacional, ese planteamiento encontró una expresión breve y directa: “¡Viva México libre, independiente y soberano!”
Así, la ceremonia del 216 aniversario del inicio de la Independencia combinó la memoria histórica con un mensaje contemporáneo sobre soberanía.
La incorporación de Antonia Nava y Guadalupe Victoria, junto con el reconocimiento a Josefa Ortiz, Leona Vicario y Gertrudis Bocanegra, amplió además la representación de quienes participaron en la lucha independentista.
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Frente a un Zócalo colmado, Sheinbaum encabezó una ceremonia que mantuvo los elementos tradicionales del Grito, pero introdujo modificaciones en la arenga presidencial para recuperar nuevos nombres y colocar nuevamente a las mujeres en la narrativa de la historia nacional.
Con las voces de miles de asistentes respondiendo a cada “¡Viva!”, Palacio Nacional volvió a ser escenario de una de las ceremonias más representativas de la vida pública mexicana: una noche en la que independencia, libertad, soberanía y memoria histórica ocuparon el centro de la celebración patria.




