Desde el histórico Teatro de la República, en Querétaro, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, encabezó la conmemoración por el 109 aniversario de la Promulgación de la Constitución de 1917, donde afirmó que con la Cuarta Transformación se ha recuperado el sentido social y popular del texto constitucional, dejando atrás un modelo de corrupción, privilegios y subordinación a intereses externos.
En un mensaje de fuerte contenido político e histórico, la mandataria subrayó que México no regresará a un régimen de saqueo ni de desigualdad y sostuvo que el país “no es colonia ni protectorado de nadie”. Enfatizó que la defensa de la soberanía nacional, de los recursos naturales y del interés del pueblo es uno de los pilares del proyecto de transformación que encabeza su administración.
“México no se doblega, no se arrodilla, no se rinde y no se vende”, expresó Sheinbaum ante representantes de los tres Poderes de la Unión, gobernadoras y gobernadores de las 32 entidades federativas, integrantes del gabinete federal y actores clave de la vida pública nacional.
La Constitución como instrumento de justicia social
Durante su intervención, la presidenta recordó que la Constitución de 1917 fue una de las primeras en el mundo en reconocer derechos sociales, producto de una lucha revolucionaria que buscaba justicia, igualdad y dignidad para las mayorías. Señaló que, con el paso del tiempo, esos principios fueron debilitados por gobiernos que priorizaron intereses privados y políticas neoliberales.
En contraste, afirmó que la Cuarta Transformación ha trabajado para restituir el carácter social de la Carta Magna, colocando nuevamente al Estado como garante de derechos y al pueblo como eje central de la vida pública.
Sheinbaum destacó que entre septiembre de 2024 y diciembre de 2025 se impulsaron 22 reformas constitucionales y 50 reformas secundarias, orientadas a fortalecer la independencia nacional, la justicia social, la democracia y el bienestar colectivo.
Reformas clave del nuevo constitucionalismo social
Entre las reformas más relevantes mencionadas por la mandataria se encuentran los cambios en materia de Poder Judicial, orientados a fortalecer la transparencia, la rendición de cuentas y el acceso a la justicia; así como la consolidación de la Guardia Nacional como una institución de seguridad con formación y disciplina que actúa bajo un marco constitucional claro.
Asimismo, resaltó el reconocimiento pleno de los pueblos indígenas y afromexicanos, una deuda histórica del Estado mexicano, que ahora queda plasmada en la Constitución como parte fundamental de la identidad y diversidad nacional.
Otro eje central ha sido la recuperación y fortalecimiento de las empresas públicas estratégicas, con el objetivo de garantizar la soberanía energética, la seguridad nacional y el control de sectores clave para el desarrollo del país.
Programas sociales como derechos constitucionales
La presidenta subrayó que uno de los avances más significativos ha sido elevar los Programas para el Bienestar a rango constitucional, asegurando su permanencia más allá de coyunturas políticas. De esta manera, apoyos como pensiones, becas y programas sociales dejan de ser políticas asistenciales y se convierten en derechos garantizados por el Estado.
En materia de seguridad y telecomunicaciones, Sheinbaum mencionó reformas que buscan equilibrar el desarrollo tecnológico con la protección de derechos, así como garantizar el acceso equitativo a la información y la conectividad en todo el territorio nacional.
También destacó la reforma constitucional para la protección del maíz nativo, símbolo de identidad y soberanía alimentaria, como una medida para preservar la biodiversidad y la cultura ancestral del país frente a intereses comerciales externos.
Hacia una nueva agenda laboral
En su mensaje, la mandataria anunció que se trabaja en una implementación gradual de la semana laboral de 40 horas, un cambio estructural que busca dignificar el trabajo, mejorar la calidad de vida de las y los trabajadores y alinear a México con estándares laborales internacionales, siempre mediante el diálogo con los sectores productivos.
Un acto de unidad institucional
Al evento conmemorativo asistieron representantes de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como las y los titulares de los gobiernos estatales, quienes coincidieron en la relevancia histórica de la Constitución como base institucional del país y como un documento vivo que evoluciona para responder a las necesidades sociales.
El Teatro de la República, escenario donde se promulgó la Constitución en 1917, fue el marco simbólico para reafirmar que la transformación del país se construye desde la legalidad, la historia y el mandato popular.
Defensa de la soberanía en el contexto global
Finalmente, Claudia Sheinbaum sostuvo que, en un contexto internacional complejo, México mantiene una postura firme de independencia, cooperación y respeto entre naciones, sin subordinación ni injerencias. Reiteró que la soberanía no es un discurso, sino una política de Estado que se refleja en decisiones económicas, sociales y constitucionales.
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Con este mensaje, la presidenta reafirmó que la Cuarta Transformación no solo es un proyecto de gobierno, sino un proceso histórico que busca consolidar un México más justo, soberano y democrático, con la Constitución como guía y respaldo legal.




