La presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció de manera firme sobre la participación de legisladores mexicanos de oposición en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), celebrada recientemente en Estados Unidos, al considerar que su presencia en ese foro evidencia una cercanía ideológica con la derecha internacional y con corrientes históricas del conservadurismo que, afirmó, han sido contrarias a la democracia y a las luchas sociales en México.
Durante su declaración, la mandataria subrayó la importancia de que la ciudadanía conozca quiénes asisten a este tipo de encuentros internacionales y qué proyectos políticos representan. “Está bien que la gente sepa quiénes son”, expresó, al señalar que la CPAC es un espacio que agrupa a sectores conservadores que han promovido agendas excluyentes, autoritarias y contrarias a los derechos sociales en distintos países.
¿Qué es la CPAC y por qué genera polémica?
La Conferencia de Acción Política Conservadora es un foro político anual que surgió en Estados Unidos en la década de los setenta, impulsado por organizaciones vinculadas a la derecha republicana. En los últimos años, la CPAC ha reunido a figuras asociadas con el conservadurismo radical, el nacionalismo excluyente y movimientos que han cuestionado procesos democráticos, políticas de inclusión social y avances en derechos humanos.
Sheinbaum sostuvo que la asistencia de legisladores mexicanos a este tipo de espacios no es un hecho menor, ya que implica alineamientos ideológicos claros con proyectos que poco tienen que ver con las necesidades del país y con la historia de las luchas sociales que han marcado la vida pública nacional.
Conservadurismo y antecedentes históricos en México
En su posicionamiento, la presidenta realizó un recuento histórico del conservadurismo en México, recordando que este pensamiento político ha estado vinculado, en distintos momentos, a proyectos contrarios a la soberanía popular. Mencionó su relación con los intentos monárquicos del siglo XIX, así como con figuras como Antonio López de Santa Anna y Porfirio Díaz, periodos caracterizados por la concentración del poder, la exclusión social y la represión política.
Sheinbaum afirmó que esa corriente ideológica no ha desaparecido y que hoy se expresa en sectores de la oposición que, dijo, representan una continuidad del bloque conservador que denominó “PRIAN”, en referencia a la alianza histórica entre fuerzas políticas que gobernaron durante décadas bajo un modelo neoliberal.
Responsabilidad pública y rendición de cuentas
La mandataria también cuestionó que legisladores de oposición abandonen sus responsabilidades públicas para acudir a encuentros internacionales de carácter ideológico, y planteó la necesidad de que se transparenten los recursos utilizados para dichos viajes.
En ese sentido, subrayó que las y los representantes populares tienen la obligación de rendir cuentas a la ciudadanía sobre el uso del dinero público, así como de priorizar su labor legislativa y el compromiso con los intereses nacionales por encima de agendas externas.
Defensa del proyecto democrático
Frente a los señalamientos de autoritarismo que algunos sectores opositores han dirigido hacia su movimiento, Sheinbaum rechazó categóricamente dichas acusaciones y afirmó que el proyecto político que encabeza se sustenta en la democracia, la representación popular y la participación ciudadana.
Recordó que las principales transformaciones impulsadas en los últimos años han sido resultado de procesos electorales legítimos y del respaldo mayoritario de la población, lo que, aseguró, contrasta con las visiones conservadoras que históricamente han buscado limitar la participación del pueblo en la toma de decisiones.
Un debate ideológico de fondo
Las declaraciones de la presidenta colocan nuevamente en el centro del debate público la disputa ideológica entre dos visiones de país: una que apuesta por la ampliación de derechos, la justicia social y la soberanía nacional, y otra que, desde su perspectiva, busca mantener privilegios y alinearse con agendas conservadoras internacionales.
Sheinbaum insistió en que la ciudadanía tiene derecho a conocer con claridad las posturas políticas de quienes aspiran a representarla, así como los espacios y proyectos con los que deciden vincularse. “Es importante que la gente sepa”, reiteró, al considerar que la transparencia ideológica es un elemento esencial para una democracia sólida.
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El posicionamiento presidencial ocurre en un contexto de creciente polarización política, donde la discusión sobre el rumbo del país, el papel de la oposición y la influencia de corrientes internacionales adquiere cada vez mayor relevancia en la vida pública nacional.




