La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó una crítica directa a quienes hoy se presentan como defensores de la democracia, al recordar una serie de episodios de la historia política reciente de México marcados —dijo— por la represión, los fraudes electorales y decisiones económicas que empobrecieron al país. Durante su conferencia matutina de este martes en Palacio Nacional, la mandataria sostuvo que existe una profunda contradicción entre el discurso actual de ciertos actores políticos y su actuación en el pasado.
Sheinbaum realizó un recuento histórico que abarcó desde el periodo neoliberal hasta los conflictos políticos y electorales de finales del siglo XX y principios del XXI. En ese contexto, mencionó la represión estudiantil de 1968, un hecho que marcó la relación entre el Estado y los movimientos sociales; el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio en 1994; así como los procesos electorales de 2006 y 2012, que estuvieron rodeados de fuertes acusaciones de irregularidades.
Fraudes electorales y crisis de confianza institucional.
La presidenta recordó particularmente los presuntos fraudes electorales contra el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien contendió en dos ocasiones antes de llegar a la Presidencia en 2018. Señaló que aquellos episodios provocaron una profunda crisis de confianza en las instituciones electorales y derivaron en movilizaciones sociales, como el plantón en Paseo de la Reforma, que se mantuvo durante semanas tras los comicios de 2006.
En su mensaje, Sheinbaum mencionó a exmandatarios como Felipe Calderón y Vicente Fox, a quienes vinculó con la defensa de un modelo económico neoliberal que, aseguró, redujo derechos sociales y profundizó la desigualdad. También aludió a Luis Carlos Ugalde, quien fue consejero presidente del entonces Instituto Federal Electoral, organismo que antecedió al actual INE.
“Todos estos que avalaron fraudes electorales y formaron parte del modelo neoliberal que quitó derechos al pueblo, ahora se dicen paladines de la democracia”, expresó la mandataria, al rechazar las acusaciones de autoritarismo dirigidas contra su gobierno y el proyecto político que encabeza.
El debate sobre democracia y soberanía.
Sheinbaum también cuestionó la realización de un foro legislativo titulado “Autoritarismo contra Democracia”, al considerar que el enfoque del debate público debería centrarse en la defensa de la soberanía nacional y en la consolidación de una democracia con justicia social. En su opinión, la discusión no puede desligarse de la historia reciente ni de las consecuencias que tuvieron ciertas decisiones políticas y económicas en la vida de millones de mexicanos.
Desde la perspectiva del actual gobierno, la democracia no se limita a los procesos electorales, sino que debe traducirse en bienestar, derechos garantizados y participación ciudadana efectiva. En ese sentido, la presidenta subrayó que los cambios impulsados desde 2018 y continuados en su administración buscan corregir distorsiones históricas y fortalecer la relación entre el Estado y la ciudadanía.
Memoria histórica y lucha política.
Como parte de su intervención, Sheinbaum mostró una fotografía del llamado “gobierno legítimo”, cuando la histórica activista Rosario Ibarra de Piedra colocó la banda presidencial a López Obrador tras las elecciones de 2006. Para la mandataria, esa imagen representa un testimonio de una etapa de lucha política y de resistencia civil frente a lo que amplios sectores consideraron un proceso electoral irregular.
La presidenta sostuvo que recordar estos episodios no busca reabrir heridas, sino contextualizar el debate actual sobre democracia y autoritarismo. Afirmó que quienes hoy se presentan como defensores de las instituciones democráticas deben asumir su responsabilidad histórica y reconocer las decisiones que contribuyeron al descrédito institucional y al descontento social.
Democracia con memoria y justicia social.
Finalmente, Sheinbaum reiteró que su gobierno no representa una amenaza a la democracia, sino una continuidad de un proyecto que busca ampliarla y profundizarla. Enfatizó que la verdadera defensa democrática implica memoria histórica, rendición de cuentas y un compromiso real con los derechos del pueblo.
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El mensaje de la presidenta se inscribe en un momento de intenso debate político, donde la historia reciente vuelve al centro de la discusión pública. Para el gobierno federal, el contraste entre el pasado neoliberal y el actual proyecto de transformación es clave para entender el rumbo que sigue el país y los retos que aún persisten en la consolidación de una democracia plena, soberana y con justicia social.




