Claudia Sheinbaum rechazó que la mayoría de los mexicanos respalde una intervención extranjera contra el crimen organizado y cuestionó la supuesta encuesta atribuida a Estados Unidos; reafirmó que México coopera, pero no se subordina.
La defensa de la soberanía nacional volvió a ocupar el centro de la agenda política. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rechazó de manera tajante la versión de que una mayoría de mexicanos estaría a favor de que Estados Unidos intervenga directamente en territorio nacional para combatir a los grupos del crimen organizado y calificó como “absurda” la información difundida en torno a una supuesta encuesta atribuida al Departamento de Estado estadunidense.
Durante su conferencia de prensa de este 14 de septiembre, la mandataria cuestionó la narrativa según la cual México enfrentaría una situación de seguridad tan grave que justificaría una intervención extranjera y, además, que la propia población mexicana estaría de acuerdo con ella.
Sheinbaum sostuvo que la realidad es distinta y afirmó que casi 90 por ciento de los mexicanos está en contra de una intervención extranjera, particularmente si ésta proviniera de Estados Unidos.
La presidenta colocó el tema en una dimensión que va más allá de la coyuntura de seguridad: para el Gobierno de México, la soberanía, la independencia y la integridad territorial constituyen principios que no están sujetos a negociación.
Sheinbaum: México puede coordinarse, pero no aceptar subordinación
La posición de Claudia Sheinbaum se mantiene en una línea que su administración ha repetido desde el inicio del sexenio: cooperación sí; subordinación, no.
La presidenta señaló que México está dispuesto a trabajar con Estados Unidos y con cualquier otro país en materia de seguridad, intercambio de información y combate al crimen organizado, siempre dentro del marco jurídico mexicano.
Esta postura no significa cerrar las puertas a la colaboración internacional. Por el contrario, el Gobierno federal ha sostenido que la coordinación con Estados Unidos puede mantenerse y fortalecerse, siempre que exista respeto a la soberanía mexicana.
Desde abril de 2026, Sheinbaum había definido cuatro principios para la cooperación con gobiernos extranjeros: respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida y diferenciada, respeto y confianza mutua, y cooperación sin subordinación.
“Colaborar” y “coordinarse”, insistió entonces la mandataria, no significa permitir que agentes o fuerzas extranjeras actúen unilateralmente dentro del país.
El Gobierno federal también ha señalado que cualquier presencia de agentes extranjeros debe sujetarse a la legislación mexicana y contar con las autorizaciones correspondientes.
“Es absurda”: Sheinbaum cuestiona la narrativa sobre una intervención
El punto de mayor confrontación durante la conferencia fue la información difundida sobre la supuesta encuesta.
De acuerdo con la versión referida en la pregunta a la presidenta, el supuesto estudio plantearía que una mayoría de mexicanos respaldaría acciones directas de Washington contra organizaciones criminales en territorio nacional.
Sheinbaum rechazó esa interpretación y sostuvo que se trata de una narrativa que busca generar una percepción negativa sobre la situación del país y provocar una reacción política dentro de México.
La mandataria contrastó esa versión con lo que considera el sentimiento predominante entre la población mexicana: el rechazo a cualquier intervención extranjera.
“La gran mayoría de mexicanos, por nuestra historia, por nacionalismo, por lo que somos, por el orgullo de ser mexicanos y porque ven que se está trabajando, está en contra de una intervención extranjera”, sostuvo.
La información sobre el supuesto sondeo ha sido difundida en medios como una encuesta atribuida a fuentes estadunidenses; sin embargo, la referencia presentada públicamente por la Presidencia no incluye elementos suficientes para verificar de manera independiente su metodología, muestra o ficha técnica. Por ello, el dato debe entenderse como una afirmación atribuida y no como una medición electoral o demoscópica plenamente acreditada.
La propia cobertura de La Jornada consignó la respuesta de Sheinbaum y su rechazo frontal a la encuesta.
Soberanía, un principio constitucional
La postura de la presidenta también tiene un sustento constitucional.
En 2025, el Gobierno de México impulsó modificaciones para reforzar en la Constitución el principio de que el país no aceptará intervenciones extranjeras que lesionen su independencia, integridad o soberanía.
Posteriormente, en junio de 2026, Sheinbaum recordó desde Palacio Nacional el contenido del artículo 40 constitucional reformado, que establece que el pueblo de México no aceptará intervenciones, intromisiones o actos extranjeros que sean lesivos para la integridad, independencia y soberanía de la Nación. También contempla restricciones para intervenciones extranjeras en investigaciones y persecuciones sin autorización y colaboración expresa del Estado mexicano, dentro del marco legal.
El argumento del Gobierno federal es que esta disposición establece con claridad los límites de cualquier cooperación internacional en materia de seguridad.
Por ello, la discusión sobre una eventual intervención estadunidense no se reduce a una diferencia diplomática entre gobiernos. Implica, desde la perspectiva del Ejecutivo mexicano, defender las facultades del Estado mexicano para decidir cómo se combate el delito dentro de su propio territorio.
México no cierra la puerta a Estados Unidos
La posición de Sheinbaum tampoco plantea un aislamiento de México frente a Estados Unidos.
La relación bilateral en materia de seguridad continúa mediante mecanismos de coordinación e intercambio de información. La presidenta ha insistido en que existe colaboración con el vecino del norte, pero bajo reglas claras y con respeto a las instituciones mexicanas.
En abril pasado, el Gobierno federal sostuvo que la coordinación internacional en seguridad debe desarrollarse bajo el principio de responsabilidad compartida, pero sin que ello implique ceder atribuciones soberanas.
Este enfoque cobra especial relevancia ante la presión política estadunidense para endurecer la lucha contra los grupos delictivos mexicanos.
Para la administración de Sheinbaum, combatir a los cárteles y fortalecer la seguridad nacional es responsabilidad del Estado mexicano, aunque ello no impide establecer acuerdos con otros gobiernos.
La diferencia central está en quién toma las decisiones y bajo qué marco jurídico.
El mensaje de Sheinbaum frente a la presión externa
La declaración de la presidenta se produce en un contexto de debate sobre la relación México-Estados Unidos y sobre las distintas propuestas para combatir al crimen organizado.
Sheinbaum ha sostenido de manera reiterada que México no permitirá que la cooperación internacional sea utilizada como argumento para justificar acciones unilaterales dentro del territorio nacional.
La propia Presidencia ha resumido esta posición bajo una fórmula que se ha convertido en uno de los principales ejes de la política exterior del actual gobierno: coordinación, pero sin injerencismo; cooperación, pero sin subordinación.
En septiembre, además, la mandataria ha reforzado el discurso de soberanía como uno de los elementos centrales de la Cuarta Transformación. Tras dos años de gobierno, la Presidencia informó sobre reformas constitucionales y legales orientadas, entre otros objetivos, a recuperar el sentido social y la soberanía en el marco constitucional.
El mensaje político es directo: México puede trabajar con Estados Unidos en materia de seguridad, pero las decisiones sobre el territorio nacional corresponden a las instituciones mexicanas.
“Por México deciden los mexicanos”
La respuesta de Claudia Sheinbaum vuelve a colocar una frase que ha acompañado buena parte de su discurso internacional: por México deciden los mexicanos.
Frente a una supuesta encuesta que presenta a la población mexicana como favorable a una intervención extranjera, la presidenta contrapuso una lectura basada en la historia nacional y en la defensa de la soberanía.
Para el Gobierno de México, el combate al crimen organizado no puede convertirse en una puerta de entrada para la injerencia extranjera.
La cooperación bilateral continuará, pero dentro de los límites establecidos por la Constitución y las leyes mexicanas.
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Así, Sheinbaum endureció el mensaje ante cualquier intento de presentar una intervención estadunidense como una demanda de la sociedad mexicana. La presidenta fue contundente al calificar de “absurda” esa narrativa y reafirmar que la política de seguridad debe construirse desde México, con cooperación internacional cuando sea necesaria, pero sin entregar la capacidad de decisión del Estado.
La definición del Gobierno federal queda nuevamente sobre la mesa: colaboración con Estados Unidos sí; intervención extranjera y subordinación, no.




