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Círculo Político MX

"Tepotzotlán: entre la inercia política y la oportunidad histórica." Por Raúl León Guzmán

Tepotzotlán no está en crisis política. Está en algo más complejo: atrapado en una inercia que se ha construido durante años y que hoy se sostiene, en buena medida, por la repetición de los mismos apellidos en los espacios de decisión.

La política local no se rige únicamente por ideologías o proyectos de gobierno, sino por redes familiares que han sabido convertir el peso social en influencia política. No es un fenómeno oculto ni exclusivo de Tepotzotlán, pero aquí se ha normalizado al punto de convertirse en parte del paisaje institucional. En particular, ciertos grupos familiares con presencia histórica y capacidad de operación han marcado el rumbo de las decisiones públicas, a veces desde el cargo y muchas otras desde fuera de él.

El problema no es la existencia de familias con trayectoria política. El problema surge cuando el apellido comienza a pesar más que las ideas, cuando la cercanía sustituye a la capacidad y cuando la política municipal se vuelve un circuito cerrado que limita la entrada de nuevas visiones y perfiles técnicos.

Bajo esta lógica, el municipio no avanza: administra equilibrios, pero no construye futuro. Se gestiona el corto plazo, se negocia la gobernabilidad inmediata, pero se posterga la planeación de largo aliento. Y en un territorio con

el potencial logístico, cultural y económico de Tepotzotlán, esa omisión cuesta desarrollo.

Hoy, los grandes retos del municipio movilidad, ordenamiento territorial, seguridad, crecimiento económico no pueden seguir resolviéndose desde la improvisación ni desde acuerdos informales. Requieren gobierno profesional,

políticas públicas medibles y decisiones que respondan al interés colectivo, no a dinámicas heredadas.

La oportunidad histórica está ahí: transitar de la política de relaciones a la política de resultados. De la confianza heredada a la competencia acreditada.

De la influencia privada a la responsabilidad pública.

No se trata de confrontar ni de borrar la historia política del municipio, sino de superarla. De entender que gobernar no es conservar inercias, sino romperlas cuando ya no sirven.

Tepotzotlán no necesita más nombres conocidos.

Necesita dirección, método y visión.

Porque el verdadero cambio no llegará con un nuevo apellido, sino con una nueva forma de ejercer el poder.