Tlalnepantla volvió a colocarse en el centro de la agenda nacional con la segunda visita presidencial en menos de un año, un hecho que confirma el papel estratégico del municipio dentro del proceso de transformación que vive el país. La presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum no solo representa un gesto político, sino la continuidad de una ruta de trabajo que busca saldar una deuda histórica con una de las regiones más olvidadas del Estado de México.
La visita se da en un contexto cargado de significado para las y los tlalnepantlenses. El 4 de mayo de 2025 quedó marcado como una fecha histórica, cuando miles de personas abarrotaron la plaza municipal para atestiguar la presentación del Plan Integral de la Zona Oriente del Estado de México, una iniciativa que incorporó a Tlalnepantla por convicción, por justicia social y por el respaldo popular que durante años exigió atención para esta región.
Un plan histórico para la zona de mayor pobreza urbana.
El Plan Integral de la Zona Oriente representa uno de los esfuerzos de inversión social y urbana más ambiciosos de las últimas décadas. Con una bolsa superior a los 75 mil millones de pesos, el programa contempla 121 acciones y programas en materia de educación, salud, vivienda, regularización de suelos e infraestructura urbana, con impacto directo en más de 10 millones de personas que habitan esta zona, considerada la de mayor pobreza urbana del país.
Este plan no surge de manera aislada. Es el resultado de un diagnóstico profundo sobre las desigualdades acumuladas durante décadas y de la decisión política de colocar a la población históricamente marginada en el centro de la acción gubernamental. En ese sentido, Tlalnepantla se convierte en un símbolo de cómo la transformación se construye desde los territorios y no desde los escritorios.
Coordinación inédita entre niveles de gobierno.
Durante aquella jornada histórica de mayo de 2025, la presidenta sostuvo una reunión inédita con la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, así como con alcaldes de la región y miembros del gabinete federal. En ese encuentro destacó la presencia y el acompañamiento del presidente municipal de Tlalnepantla, Raciel Pérez Cruz, quien fue reconocido por el pueblo como un actor clave en la gestión y defensa de los intereses del municipio.
La coordinación entre el gobierno federal, el estatal y el municipal ha sido uno de los factores determinantes para que los proyectos comiencen a materializarse. Esta sinergia institucional rompe con viejas prácticas de aislamiento y permite que las decisiones se traduzcan en obras y servicios concretos.
La transformación ya es visible en Tlalnepantla.
A diferencia de otros momentos históricos en los que los anuncios no se reflejaban en la vida cotidiana, hoy la transformación en Tlalnepantla ya se ve y se siente. Entre las acciones más relevantes se encuentra el avance del programa Senderos Seguros, con al menos 11 intervenciones orientadas a mejorar la iluminación, movilidad y seguridad en espacios públicos, particularmente para mujeres y jóvenes.
Asimismo, avanza la construcción del puente Aquiles Serdán–Río de los Remedios, una obra estratégica que mejorará la conectividad y reducirá los tiempos de traslado en una de las zonas con mayor carga vehicular. En materia de salud, se trabaja en la recuperación del Hospital Valle Ceylán, se instaló una sala de hemodiálisis y se fortalecen los servicios médicos especializados, atendiendo una demanda histórica de la población.
En el ámbito educativo, ya se proyecta la construcción de un bachillerato tecnológico para 2026, que ampliará las oportunidades de estudio para las juventudes del municipio, mientras que en infraestructura urbana se entregaron los primeros trenes de repavimentación, una acción clave para dignificar calles y colonias.
Tlalnepantla, territorio prioritario de la transformación.
La segunda visita presidencial confirma que Tlalnepantla no es un municipio más dentro de la agenda nacional, sino un territorio prioritario donde se ensayan políticas públicas integrales con impacto social directo. La apuesta es clara: combatir la desigualdad no con discursos, sino con inversión, obras y programas que mejoren la calidad de vida de la gente.
El acompañamiento del pueblo ha sido fundamental. Hoy, las y los tlalnepantlenses caminan junto a su presidenta, junto a su gobernadora y su presidente municipal, con la certeza de que cuando el gobierno camina con el pueblo, la transformación avanza de manera real y sostenida.
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Como lo ha expresado la propia presidenta en distintos momentos, la relación entre el gobierno y la ciudadanía se basa en un principio sencillo pero poderoso: “Amor con amor se paga”. En Tlalnepantla, ese principio comienza a traducirse en bienestar, justicia social y futuro compartido.




