Hablar de Tultepec es hablar de un municipio que decidió transformar su destino desde la organización, la participación ciudadana y el compromiso de la izquierda con el bienestar del pueblo. Durante casi 30 años, la transformación ha sido una construcción colectiva, paso a paso, obra por obra, administración tras administración. Nada ha sido improvisado; todo ha sido producto de voluntad política, visión social y trabajo directo con la gente.
El rumbo cambió con Dionicia Vázquez García, una presidenta municipal que entendió la urgencia de llevar servicios básicos a comunidades históricamente olvidadas. Su gobierno abrió caminos, mejoró vialidades y acercó infraestructura elemental que permitió que Tultepec comenzara a dejar atrás décadas de rezago. Fue el parteaguas de un antes y un después: el momento en el que el pueblo vio que sí era posible gobernar pensando primero en la gente.
Después llegó Armando Portuguez Fuentes, quien en varios periodos dio continuidad y profundidad a esta transformación. Durante sus administraciones se rescataron y ampliaron espacios públicos, se modernizaron calles, se fortaleció la identidad comunitaria y se impulsaron obras que dignificaron la vida de miles de familias. Con él, Tultepec ganó parques, áreas recreativas, infraestructura cultural y una visión más humana del espacio urbano. Su legado fue claro: construir comunidad desde la obra pública.
Hoy, con Sergio Luna Cortés, el municipio vive una nueva etapa del mismo proyecto que nació desde la izquierda. Su administración ha apostado por un gobierno cercano, que recorre las colonias, escucha a las familias y continúa la ruta de mejorar infraestructura, invertir en programas sociales y fortalecer la presencia del gobierno en territorio. Esta etapa representa la consolidación de años de esfuerzo: un Tultepec que avanza, que se organiza y que sigue apostando por el bienestar colectivo.
Tres liderazgos, tres momentos distintos, una sola línea histórica: la transformación del pueblo.
Sin embargo, todo proyecto que se mantiene vivo necesita evolucionar. Hoy Tultepec enfrenta un nuevo desafío: garantizar un relevo generacional responsable, que cuide lo construido, que respete la historia pero también aporte nuevas ideas, energía fresca y visión para los retos actuales. Un relevo que no rompa con el pasado, sino que lo honre; que no divida, sino que convoque; que no destruya, sino que continúe la transformación con más fuerza.
La izquierda en Tultepec ha demostrado que sabe gobernar, que sabe escuchar y que sabe construir. Pero para seguir avanzando, necesitamos sumar a todas y todos: a quienes iniciaron el camino, a los que lo consolidaron, a quienes hoy trabajan desde el territorio y, sobre todo, a las nuevas generaciones que quieren un municipio más justo, más moderno y más humano.
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Tultepec merece que la transformación siga. Y eso solo será posible si seguimos caminando juntos, desde abajo, con la gente y para la gente, cuidando el legado que nos trajo hasta aquí y preparando a quienes habrán de tomar la estafeta del futuro.




