Hoy nuestra Ciudad de México vive un momento de gran esperanza, no solo estamos viendo cómo se consolidan los proyectos de transformación que iniciaron hace años, sino que tenemos frente a nosotros un horizonte lleno de energía: la Copa Mundial de la FIFA 2026; para quienes representamos y amamos a Xochimilco, este evento es mucho más que un torneo de futbol es la oportunidad de mostrarle al mundo que nuestra riqueza cultural es el corazón que da vida a la economía de toda la capital.
La Presidenta Claudia Sheinbaum ha sido muy clara al decir que México está listo para recibir a sus invitados, las proyecciones nos hablan de una derrama económica impresionante, de entre mil 800 y 3 mil millones de dólares para el país, con la llegada de millones de visitantes.
Se prevé que, tan solo en nuestra ciudad, esperamos que este flujo beneficie a miles de pequeñas empresas locales; sin embargo, el verdadero reto no es solo que lleguen los recursos, sino asegurar que ese bienestar baje directamente a los barrios y pueblos que cuidan nuestra identidad día con día.
Como diputada de Xochimilco, mi compromiso es que nuestra alcaldía no sea vista solo como un lugar de paso, sino como el alma de esta gran fiesta turística y para lograr que esta oportunidad se convierta en una realidad en cada hogar, el trabajo conjunto con la Presidenta Sheinbaum y la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, se centra en lo que realmente importa: mejorar nuestra conectividad, profesionalizar nuestros servicios y, sobre todo, garantizar que nadie se quede fuera.
En Xochimilco ya nos estamos preparando, queremos ofrecer excelencia y calidez, abriéndonos incluso a hablar otro idioma, pero cuidando siempre esa esencia única que nos hace Patrimonio de la Humanidad, el turista del 2026 buscará experiencias auténticas, y nadie mejor que nuestra gente para ofrecerlas.
También es fundamental que aprovechemos herramientas con rostro humano, como los apoyos financieros destinados a mujeres indígenas y afromexicanas artesanas, queremos que los beneficios del Mundial no se queden encerrados en los grandes hoteles, sino que lleguen a las manos de quienes trabajan la tierra y el arte.
Sabemos que el camino ha tenido desafíos, pero la economía mexicana tiene cimientos sólidos para florecer en 2026; para nosotros, el crecimiento debe traducirse en bienestar real: que cada visitante que disfrute de una trajinera o compre una flor en nuestros mercados esté ayudando a cerrar las brechas de desigualdad.
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El Mundial 2026 es nuestra vitrina ante el mundo. Mi labor desde el Congreso de la Ciudad será vigilar que cada política pública garantice un desarrollo ordenado y justo, para que Xochimilco brille con toda su fuerza como lo que siempre ha sido: el alma verde y el orgullo cultural de la Ciudad de México.




