Saltar al contenido

Círculo Político MX

Yum Balam y el presupuesto ambiental de 2027: la protección ambiental necesita de las comunidades

Yum Balam

Hace unos días se conoció la propuesta de presupuesto federal para 2027, que contempla mil 591 MDP para la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. La Conanp administra 232 Áreas Naturales Protegidas federales que abarcan cerca de 98 millones de hectáreas. Es un esfuerzo que se reconoce porque preservar el patrimonio natural exige recursos públicos y voluntad de Estado. Sin embargo, la dimensión territorial obliga a pensar cómo hacer que cada peso destinado a la conservación tenga mayor impacto en los lugares donde viven las comunidades.

Ahí está una de las claves del ambientalismo de la Cuarta Transformación. La protección de la Madre Tierra necesita presupuesto, pero también organización comunitaria, participación ejidal y desarrollo sustentable. El viejo modelo neoliberal prianista construyó políticas ambientales demasiado alejadas de la vida cotidiana de quienes habitan las zonas protegidas. La transformación impulsa una visión distinta, donde la conservación puede caminar junto al bienestar, la justicia territorial y la prosperidad compartida.

Un análisis de la coalición NOSSA estima que la propuesta para 2027 equivale a 16.2 pesos anuales por hectárea protegida. La cifra permite dimensionar el tamaño de la tarea. Son millones de hectáreas que requieren vigilancia, restauración, prevención de incendios, saneamiento, monitoreo y manejo permanente.

Yum Balam concentra con claridad esta realidad. Su riqueza ambiental convive con ejidos, pueblos originarios y comunidades que conocen el territorio y mantienen una relación histórica con sus ecosistemas. La conservación gana fuerza cuando ese conocimiento se incorpora a la política pública y cuando las comunidades cuentan con alternativas económicas legales para hacer de sus recursos una fuente de bienestar.

La transformación ambiental requiere entonces llevar la inversión hasta lo local. Fortalecer guardaparques y vigilancia comunitaria, financiar proyectos productivos de bajo impacto, impulsar economías locales y generar capacidades municipales puede crear una red de corresponsabilidad alrededor de los ecosistemas. El desarrollo sustentable también debe producir ingresos dignos para quienes viven dentro y alrededor de las ANP.

En Yum Balam, esto supone darle mayor peso a los ejidos en las decisiones sobre el territorio y vincular la conservación con oportunidades reales. La política ambiental deja de ser distante cuando quienes habitan la reserva pueden participar, trabajar y prosperar cuidando aquello que conocen.

El presupuesto federal es indispensable. Pero una política de Estado alcanza su mayor fuerza cuando los recursos públicos se encuentran con las capacidades de las comunidades. Ahí puede consolidarse el ambientalismo de la Transformación, uno que cuide la riqueza natural de México y haga de su conservación una fuente de bienestar para quienes la sostienen desde el territorio.