En el marco de las celebraciones decembrinas, Zully Martínez encabezó una posada comunitaria que reunió a vecinas y vecinos en una tarde de alegría, música y convivencia, refrendando su compromiso con la construcción de comunidad desde el territorio y con un enfoque profundamente humanista. El encuentro, realizado el 19 de diciembre a las 5:00 p.m. en el Club Alpinista Coyotes, se convirtió en un espacio de encuentro donde la Navidad se vivió como debe ser: compartiendo y fortaleciendo los lazos que nos unen.
Durante la jornada, Zully Martínez agradeció la participación de las y los asistentes, destacando que estos espacios de convivencia son fundamentales para recomponer el tejido social, promover la cercanía entre autoridades y ciudadanía, y reconocer que la política con sentido social se construye escuchando, acompañando y celebrando junto al pueblo. La posada no solo fue una festividad, sino un ejercicio de organización comunitaria que refleja los valores de la Cuarta Transformación: inclusión, solidaridad y bienestar colectivo.
Territorio, cercanía y comunidad: el sello de Zully Martínez.
La trayectoria de Zully Martínez se ha caracterizado por una presencia constante en colonias y comunidades, con una agenda centrada en el bienestar de niñas, niños, mujeres, personas adultas mayores y familias trabajadoras. Su forma de hacer política privilegia el contacto directo, la organización vecinal y la generación de espacios donde la cultura, el cuidado y la convivencia fortalecen la vida comunitaria.
En esta posada, la respuesta ciudadana fue contundente: cientos de familias acudieron para disfrutar de una tarde llena de sorpresas, rifas de electrodomésticos, regalos y actividades pensadas para todas las edades. La entrega de boletos a las primeras 500 personas permitió garantizar orden y equidad, demostrando que cuando hay planeación y vocación de servicio, los eventos comunitarios se convierten en experiencias seguras y memorables.
Cultura popular y alegría compartida.
La música en vivo fue uno de los grandes atractivos de la tarde, con la participación del Grupo Mojado MJD y Vértigo Norteño, quienes pusieron ritmo y emoción a una celebración que hizo cantar y bailar a las familias presentes. La cultura popular, eje central de la Cuarta Transformación, fue protagonista de una jornada que demostró que la alegría también es un derecho y que el acceso a actividades culturales dignas fortalece la identidad y la convivencia.
Este tipo de eventos, impulsados desde el territorio, reafirman la convicción de que la transformación no se decreta desde el escritorio, sino que se construye con la gente, en los barrios, escuchando y sumando voluntades. Zully Martínez ha sido clara: la Navidad es compartir, y compartir implica generar condiciones para que nadie se quede fuera.
Una Navidad con sentido social.
Más allá del festejo, la posada encabezada por Zully Martínez tuvo un profundo sentido social. En tiempos donde la fragmentación y la desigualdad han intentado aislar a las comunidades, estas acciones recuerdan que la organización y la convivencia son herramientas de bienestar. La Navidad, entendida desde esta visión, se convierte en una oportunidad para reafirmar valores comunitarios, reconocer el trabajo colectivo y fortalecer redes de apoyo.
La elección del espacio —un punto de referencia para la comunidad— y la logística del evento reflejaron una organización cuidadosa y responsable, con énfasis en la participación ordenada y el disfrute seguro. Así, la posada se consolidó como un ejemplo de cómo la política social con enfoque comunitario genera confianza y cohesión.
La Cuarta Transformación se vive en comunidad.
Acciones como esta posada comunitaria se inscriben en una visión más amplia de país y de territorio, donde la Cuarta Transformación apuesta por reconstruir el tejido social, dignificar la vida cotidiana y colocar a las personas en el centro. Zully Martínez ha sido consistente en impulsar esta ruta: estar presente, sumar a la gente y construir comunidad con hechos.
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La tarde concluyó entre risas, música y agradecimientos, dejando claro que cuando hay voluntad, cercanía y organización, las celebraciones se convierten en actos de transformación. La posada fue, en suma, una muestra de que la política con rostro humano se expresa en cada encuentro, en cada gesto de solidaridad y en cada espacio recuperado para la convivencia.




